
COCO
ESCRIBANO
En nuestra sociedad la felicidad se ha convertido en una de las principales metas como individuos, una especie de religión donde el Dios es un gran smile que brilla como un sol abrasador. Esa felicidad tan ansiada podemos verla en redes sociales, en la publicidad e incluso en los servilleteros y azucarillos de las cafeterías. Hay gente que se tatúa la palabra smile para recordar que no debe dejar de sonreír. Lo cierto, es que no tiene nada de malo que la gente desee ser feliz, lo grotesco es cuando ese afán se vuelve casi en un dogma. Cuando la sociedad dicta unas expectativas de plenitud, rendimiento, realización y felicidad que nos hace sentir desdichados si no las alcanzamos.
Coco reflexiona en sus últimos trabajos acerca de estas cuestiones. Sus obras son un autoejercicio para entender cómo nos comportarnos como individuos en la sociedad y cómo esta nos influencia en nuestro comportamiento y en nuestro estado anímico. Nos presenta a personajes donde sus emociones e individualismo han sido tapados con una jocosa carita. Otros personajes van vestidos con trajes estampados de personajes coloridos y alegres que contrastan con la expresión de inquietud e incertidumbre de sus rostros. Coco vivió su infancia durante los años 80 y 90, donde
el color y el buen rollo estaban a la orden del día, en una época en la que si soñabas con algo podrías,si te esforzabas, conseguirlo. Coco se pregunta si no estamos siendo demasiado exigentes con nosotros mismos y que esa exigencia desmesurada puede tener un efecto nocivo en la sociedad.

