
HELENA
MINGINOWICZ
Helena Minginowicz (nacida en 1984) es una artista visual y graduada de la Universidad de las Artes Magdalena Abakanowicz de Poznań (2011). Su práctica se basa principalmente en la pintura, que explora tanto en lienzo como en materiales efímeros y desechables, como toallas de papel, bolsas de plástico o mascarillas. Su trabajo se centra en la fragilidad, no solo de los objetos y los cuerpos, sino también de las emociones, las relaciones y las propias nociones e ideas que dan forma a nuestra experiencia. Minginowicz investiga la ilusión y la subjetividad de la percepción, abordando la debilidad y la vulnerabilidad como formas de conocimiento. Empleando la técnica del aerógrafo, crea pinturas que resuenan con la estética de las ilusiones visuales contemporáneas, desde carteles publicitarios hasta filtros digitales. Su práctica navega libremente por los registros culturales, yuxtaponiendo motivos pictóricos clásicos con el lenguaje de la vida cotidiana. Vive y trabaja en Poznań.
Mi trabajo surge de experiencias íntimas “primero las mías, luego las de amigos y conocidos”. Desde el microcosmos de momentos personales, me expando hacia la macroescala, investigando cómo las experiencias individuales resuenan de forma universal. Mi práctica explora la tensión entre ilusión y percepción “el delicado límite entre lo visible y lo sentido. Me inspiran la vida cotidiana y sus impresiones fugaces y subjetivas, y me fascina cómo cada uno de nosotros filtra la realidad a través de nuestras propias emociones, recuerdos y contradicciones” y lo que estos filtros privados revelan sobre quiénes somos.
En mi práctica con aerógrafo, me atrae la posibilidad de crear una superficie que se siente prácticamente intacta, desprovista de cualquier rastro del cuerpo. La ausencia de marcas visibles de la mano pone en primer plano el propio proceso del pensamiento. Esta técnica puede ser íntima y deshumanizada al mismo tiempo, combinando suavidad con precisión, cercanía con distancia.
A menudo trabajo con materiales efímeros y desechables: servilletas de papel, bolsas de plástico y mascarillas de un solo uso , yuxtaponiendo su carácter transitorio con la permanencia del lienzo. Estos objetos frágiles se convierten en metáforas de conceptos y experiencias humanas fundamentales en el mundo contemporáneo.
Partiendo tanto de la alta cultura como de la cultura popular, continúo un diálogo con el pasado, haciendo referencia con frecuencia a la iconografía clásica y a símbolos de los Antiguos Maestros. Al mismo tiempo, invito al espectador a volver a mirar lo cotidiano, a descubrir significado y emoción sutil en aquello que normalmente se pasa por alto, se considera banal o se descarta.





















